domingo, 20 de mayo de 2012
"Ajeno"
Largo se le hace el día a quien no ama
y él lo sabe. Y él oye ese tañido
corto y duro del cuerpo, su cascada
canción, siempre sonando a lejanía.
Cierra su puerta y queda bien cerrada;
sale y por un momento, sus rodillas
se le van hacia el suelo. Pero el alba,
con peligrosa generosidad,
le refresca y le yergue. Está muy clara
su calle, y la pasea con pie oscuro,
y cojea en seguida porque anda
sólo con su fatiga. Y dice aire:
palabras muertas con su boca viva.
Prisionero por no querer, abraza
su propia soledad. Y está seguro,
más seguro que nadie porque nada
poseerá; y él bien sabe que nunca
vivirá aquí, en la tierra. A quien no
ama,
¿cómo podemos conocer o cómo
perdonar? Dia largo y aún más larga
la noche. Mentirá al sacar la llave
Entrará. Y nunca habitará su casa.
Claudio Rodríguez. (1934-1999)
domingo, 6 de mayo de 2012
PARA MAMÁ
Le regalo a mi mamá
una sonrisa de plata
que es lo que alumbra mi cara
cuando de noche me tapa.
Le regalo a mi mamá
una caperuza roja
por contarme tantas veces
el cuento que se me antoja.
Le regalo a mi mamá
una colonia fresquita
por no soltarme la mano
cuando me duele la tripa.
Le regalo a mi mamá
una armadura amarilla
que le proteja del monstruo
que espanta en mis pesadillas
Le regalo a mi mamá
el lenguaje de los duendes
por entender lo que digo
cuando nadie más lo entiende
Le regalo a mi mamá
una chistera de mago
en la que quepan mis besos
envueltos para regalo.
Poesía recitada por Cristina para mamá.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Volar.
En la rama frondosa del olmo, despertando a la primavera,
asoma su cabecita desprovista casi de
plumas un pequeño pajarillo. Volar por fin, es su sueño, batir sus alas y alejarse, dejando atrás un nido...vacío. Volar y dar comienzo a una aventura, mientras
una mirada atenta, en la distancia, sigue el vuelo.
No necesitan calor ya los polluelos, ni el alimento que
la madre les consigue, volar, sentirse libre,
abrir caminos… ¡qué fácil!
¿Sabré yo hacerlo bien con mis “hijuelos”?
Pilar.
sábado, 28 de abril de 2012
Virus caprichoso.
Un virus caprichoso es responsable de nuestras vacaciones
forzadas en el hospital. Afortunadamente la evolución es buena y si Dios quiere volveremos prontito a casa. Los
hospitales parecen llevar su propio ritmo,
se eternizan las horas en él. Salimos al pasillo deseosas de intercambiar
alguna que otra palabrita con el enfermo de la habitación de al lado, pero son
todos demasiado formales en esta planta, nadie pasea sus males por los pasillos, salvo Beita, que se ha ganado
el cariño de todo el personal.
A través del
cristal vemos la calle, mojada y tristona por el gris del cielo. Hay movimiento de gente, coches que pasan,
ambulancias que llegan… pero nosotras vivimos en una burbuja aislada de ruidos
y prisas. Por la noche algún que otro llanto de niño nos hace recordar que no
estamos en habitación de hotel aunque al día siguiente nos despierten
sirviéndonos el desayuno en la cama. Claro está que ésta es la apreciación
del acompañante sano, sin fiebre, ni dolores, ¡habría que preguntarle a Bea si
pensó lo mismo cuando se vió rodeada esta mañana de batas blancas.
Uno toma conciencia de lo que es tener salud o de lo que
supone el no tenerla y aquello que hace dos días era tan importante y urgente,
hoy ya no lo es tanto. Se ralentizan secuencias de nuestra vida mientras el resto
sigue su curso, ajeno a todo.
Aprovecho esta "aparente inactividad" para
observar y pensar en cuanto observo y mientras mi enfermita duerme, yo escribo,
ocupando el tiempo, mirando el reloj, deseando volver pronto a casa y seguir,
seguir de nuevo.
Por suerte, fue un parón sin importancia.
Pilar.
miércoles, 7 de marzo de 2012
DE DENTRO.
Un grito que te haga despertar, que te saque de este sueño profundo en el que parece que has caído.
Una voz fuerte que retumbe en tus oídos como un eco insiste en ser escuchado.
Una mirada limpia y tierna que te hable de cariño, comprensión y entendimiento.
Un abrazo mudo, al que le sobran las palabras.
Una sonrisa que sin decir lo dice todo.
Un corazón que ama, a pesar de no ser correspondido.
(me salió de dentro)
Pilar.
jueves, 23 de febrero de 2012
VOLVER
Nos metemos, a veces, en la rueda de las ocupaciones, de las tareas cotidianas, de lo ordinario, y vamos relegando a un segundo puesto aquello que no es prioritario, aunque querríamos, sin embargo, que sí lo fuera.
A menudo, pasamos por la vida de puntillas, sin que apenas se note nuestra presencia, pero no es humildad lo que esconde esa actitud, sino más bien, falta de entrega, de compromiso, de coherencia, de confianza, de esperanza tal vez.
Descansar, romper con el día a día es suficiente para caer en la cuenta y desear volver.
Aquí estoy, ya he vuelto.
Pilar.
jueves, 19 de enero de 2012
RE-CORRIENDO CON EL TIEMPO
Parece que fue ayer
cuando llegaba a la residencia de estudiantes de la calle Tutor para seguir con
mis estudios en Madrid.
Salir de casa,
dejar a tus padres, lanzarte a la aventura de la gran ciudad… significaba un paso
importante hacia la responsabilidad.
De pronto uno, se
encuentra inmerso en un mundo de ruidos, de emociones, de vivencias, donde
nuevas amistades surgen sin buscarlas, donde los sentidos se abren a la par que
uno conoce nuevas cosas, donde se añora también,
lo que queda atrás, el calor de la casa y los que en ella permanecen.
Parece que fue ayer cuando caminaba a paso rápido por la
calle Princesa, o cuando bajábamos al Parque del Oeste a respirar un poco de aire puro después de horas de encierro
delante de los libros.
Parece que fue ayer cuando acepté ser la novia del que hoy
en día es mi marido, en un Madrid lluvioso y frío de una tarde de Enero.
Parece que fue ayer,
parece… solo parece.
No nos da “el tiempo”
opción a detenernos, ni enlentecer el
paso y tomar un respiro. Con marcha atlética avanza y con él nuestra
historia sigue su ritmo. Curiosa esta manera de vivir, pegados siempre a un”
tiempo” del que no podemos separarnos.
Disfrazado de ayer, de hoy o de mañana, nos tiene prisioneros.
¡Cuánto vivido juntos.! ¡Cuánto recorrido! Pero no fue ayer,
solo lo parece…
Pilar.
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